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Invasión de EE.UU. a RD comenzó horas antes de autorización de Johnson

Invasión de EE.UU. a RD comenzó horas antes de autorización de Johnson

Tropas estadounidenses de la 82 División Aerotransportada a su llegada al hotel El Embajador.


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La invasión militar de Estados Unidos a República Dominicana, el 28 de abril de 1965, comenzó antes de la autorización del presidente Lyndon B. Johnson y del Congreso estadounidense.

Esta operación se hizo en dos fases, la primera partida fue de 500 marines, que en formación de pequeñas unidades llegaron al campo de polo del hotel El Embajador para ayudar al proceso de evacuación de los estadounidenses que residían en el país.

También para reforzar la guardia de seguridad de la embajada de EE.UU. que tenía solo siete marines y 33 policías dominicanos que habían buscado refugio en esa legación.

La solicitud de los soldados fue hecha directamente por el embajador norteamericano William Tapley Bennett al comodoro James A. Dare, comandante de portaaviones Boxer, que estaba fondeado frente a las costas de Santo Domingo.

El comodoro Dare fue contactado por el diplomático entre las 5:22 y 5:45 de la madrugada del 28 de abril, antes de que el presidente anunciara la invasión a gran escala. No se ha podido determinar si Bennett o Dare requirieron autorización del Departamento de Estado para traer a tierra dominicana esas unidades.

Johnson anunció la ocupación de Santo Domingo en un discurso al pueblo estadounidense, a las 8:00 de la noche de ese 28 de abril de 1965.

Al momento de producirse esta intervención foránea la moral de las fuerzas del general Wessin y Wessin se encontraba por el suelo, a pesar de que habían logrado cierto avance al cruzar a la margen occidental del puente Duarte.

Igualmente, el general Salvador Montás Guerrero, comandante del batallón Mella, del Ejército, que había recuperado el Palacio Nacional, ordenó a sus tropas dispersase en pequeños unidades con rumbo desconocido.

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Entre Wessin y Montás, a quien se señalaba como seguir de Joaquín Balaguer, existía recelos y falta de coordinación entre ambos.

El desembarco
El presidente Johnson ante el temor de un triunfo de los comunistas dentro del movimiento constitucionalista, quería enviar una fuerza abrumadora para estabilizar la situación en Santo Domingo.

Sin embargo, el secretario de Estado, Robert McNamara, y el jefe de Estado Mayor del Ejército, general Joseph Wheeker, aconsejaron a Johnson que una o dos divisiones eran suficientes para controlar la revuelta.

Johnson, entonces, autorizó el desambarco de las 82 División Aerotransportada integrada por un máximo de 10 mil soldados. Además, ordenó enviar a Santo Domingo el XVIII Cuerpo Aerotransportado.

De acuerdo a informes de la CIA, a mediados del mes de mayo habían en Santo Domingo 23,850 soldados estadounidenses, así como 38 buques de guerra en alta mar.

Por lo que la cifra de 42 mil marines en suelo dominicana es irreal, nunca ratificada ni desmentida por Estados Unidos, que al parecer pretendió crear un clima de intimidación con el propósito de reducir las hostilidades del conflicto.

La rápida presencia de los marines norteamericanos en suelo dominicano, cuatro días después de iniciada la revolución, no fue un hecho fortuito, sino que se correspondió al plan OPLAN 310/65, que había sido elaborado como contingencia en el período de la Guerra Fría dentro de la agenda de seguridad de Estados Unidos.

Este plan especial para Santo Domingo, a cargo del comando Lantcom, estaba listo desde el 2 de febrero de 1965, o sea dos meses antes del estallido de la revuelta.

Las tropas norteamericanas pisaron tierras dominicanas el 28 de abril, a través de la base aérea de San Isidro.
Comenzaron a internarse en la capital dominicana y realizaron un cinturón de seguridad para dividir las fuerzas de Wessin y Wessin y las de los constitucionalistas de Caamaño Deñó, quien se concentró en el sector de Ciudad Nueva y la Zona Colonial, formándose en diferentes comando.

Algunos soldados estadounidenses se desviaron de la ruta y fueron hechos presos por los constitucionalistas.

Condena
La invasión estadounidense a República Dominicana fue condenada por el presiente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE.UU., William J. Fulbright, quien dijo que el peligro de las vidas de norteamericanos fue un pretexto para la intervención. Fulbright señaló que esa intervención alejó a EE.UU de sus verdaderos amigos de América Latina.

Fuente:Abril: Los 5 días decisivos. Autor Héctor Minaya

Los soldados estadounidenses crearon un cinturón de seguridad en Santo Domingo tras la invasión ordenada por Lyndon B. Johnson.
Los soldados estadounidenses crearon un cinturón de seguridad en Santo Domingo.
Héctor Minaya

Héctor Minaya