Carta de los Lectores Opinión

JCE: camino empedrado

JCE: camino empedrado

La Junta Central Electoral tiene por delante un camino empedrado. La senda está llena de escollos, en cada curva se corre el riesgo del fracaso.

Solo la reciedumbre y la verticalidad de los miembros de la JCE garantizarán unas elecciones libres y democráticas.
Parece sencillo y práctico pensar que a lo largo de cuatro años los miembros de la JCE se han preparado para una jornada que debe durar poco más de 24 horas. Que no se tome este trabajo a la ligera.

Las votaciones a todos los niveles del 2024 son una gran responsabilidad que pesa sobre los hombros de la cúpula electoral . Tienen toda la autoridad para dirigir la campaña sin aceptar presiones de nadie, y salvaguardar la decisión de los dominicanos.

Desde ahora hay que dar apoyo y confianza a la JCE, para que no de tropezones en sus decisiones, para que deje cualquier torpeza a un lado, y para que comprenda que cada acción debe buscar el consenso.

Pero se necesita un puño de hierro cuando se busca el consenso y los partidos políticos lo que llevan es el caos. Entonces se tiene que imponer la decisión colegiada, sin favoritismos ni medias tintas.

Uno de los resbalones de la JCE fue meterse a trabajar en la organización y supervisión de las primarias de los partidos políticos. En ese nido de avispas todo el que entre saldrá con ronchas.

Por suerte la crisis por los alegados fraudes en las primarias, ha recaído sobre las caras de los líderes de partidos políticos. Se les acusa de no ser democráticos y de imponer candidatos con el dedo.

Por esta situación en varias ocasiones solicitamos a la Junta que no se metiera de llena en las primarias de los grupos políticos, porque allí no iba a imperar la democracia, sino la imposición.

Página aparte, ahora toca de lleno ir preparando las elecciones municipales, congresuales y sobre todo la presidencial. De aquí a febrero hay que mantener el orden en el proselitismo para escoger alcaldes y regidores.

La Junta Central Electoral día a día está en la obligación de ganarse la confianza del pueblo. La ´única bandera que tiene que levantar es la organización de unas votaciones libres y democráticas. Ya queda poco tiempo, y hay que ir izando la bandera de la verdad, de la verticalidad y del respeto a la voluntad popular. !Ay!, se me acabó la tinta.
Manuel Hernández Villleta

El Nacional

La Voz de Todos