La forma en que opera la industria minera tiene que ser revisada. Casi todas las empresas operan a cielo abierto, o sea desplazando grandes cantidades de tierra. No tienen luego de la destrucción medio ambiental una política de reforestación.
La extracción minera es altamente contaminante, por lo que se envenenan las aguas y se elimina toda vegetación en el área de influencia. Antes que beneficios, los trabajos mineros llegan como preludio de dolor y agonía de la tierra.
Se carece de mecanismos para hacer que las empresas mineras respeten las leyes existentes. Da la impresión de que nadie las controla y trabajan como les da la gana. Tienen demasiado exoneraciones y favores empresariales, por lo que es una industria que deja millones de dólares de ganancias, pero habría que ver en que benefician al país.
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En las comunidades donde se hacen estudios de exploración minera, se deja sentir el clamor de sus moradores, que piden que se suspendan los trabajos que llevaran a la explotación en el subsuelo o a cielo abierto.
Siempre la respuesta oficial es que no se han dado permisos de explotación minera, sino de investigación y ver las posibilidades de rentabilidad. Sin embargo, en las comunidades rurales no tienen confianza en la versión de las autoridades.
El historial de promesas de investigación se torna en explotación cuando las comunidades abandonan las protestas. Por lo pronto, las autoridades han sido claras de que no hay permisos de explotación, sino de exploración.
No es un simple juego de palabras. Cualquiera se puede confundir en explicaciones y protestas. Lo necesario es que por el momento las autoridades no entreguen licencia de explotación minera en las montañas nacionales.
Hay un ecosistema abandonado y devastado, el cual necesita un mayor cuido. Una empresa minera va a contaminar toda la montaña donde se encuentre establecida, y habría que ver qué beneficios dejaría eso para el país.
Hay provincias donde se establecerían las mineras, que están olvidadas y donde no llegan planes de desarrollo. La juventud no encuentra donde trabajar. Hay extensiones universitarias, pero cuando los muchachos se gradúan, deben salir a buscar trabajo en otras demarcaciones.
La única salida inmediata al problema de licencia minera es congelar la investigación y la explotación. No es el momento oportuno para autorizar que en las montañas dominicanas se comience a romper las entrañas de la tierra buscando oro, plata, hierro y otros minerales.
Manuel Hernández Villeta

