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La Policía y Guachupita

La Policía y Guachupita

Durante un tiempo se propaló la versión de que la Policía no podía penetrar a los laberínticos barrios de la parte alta de la ciudad, como si los sectores fueran un coto vedado o una isla aparte. La versión se ha tomado siempre con reservas habida cuenta de que no se concibe que la Policía carezca de medios para combatir la delincuencia e imponer el orden y la seguridad en los sectores.

Los delincuentes que en Guachupita enfrentaron a tiros una patrulla de la Policía no pueden salirse con las suyas. Sería una muestra de debilidad o una contribución a la anarquía.

Como ha garantizado la Policía los agresores tienen que ser detenidos y puestos a disposición de la justicia. No se puede tolerar ni el irrespeto ni la agresión a la autoridad. Sería que el cuerpo del orden permita que facinerosos impongan sus reales en ese y cualquier otro barrio de la ciudad.

Por temor o por protección los vecinos no suelen delatar a los delincuentes, lo que no significa que no se cuenten con medios para detenerlos. Los barrios de la parte alta no son territorios fuera del alcance de la ley y el orden. El principio de autoridad tiene que imponerse.

El Nacional

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