Editorial

Ojo avizor

Ojo avizor

Cuando se creía que la Comunidad del Caribe (Caricom) habría encontrado la fórmula para preparar el escenario político al arribo a Haití de una la misión de pacificación encabezada por Kenia, bandas armadas reanudaron el viernes la violencia con saldo de seis muertos, incluido cinco políticas, y decenas de heridos.

Jimmy Chérizier (Barbecue), uno de los más temibles pandilleros haitianos, reivindicó los ataques al aeropuerto de Puerto Príncipe, a dos estaciones de Policía y al recinto de la universidad estatal,  al tiempo que  anunció el retorno de la coalición de grupos armados Viv Asanm (Vivir  Juntos).

Es obvio que la reanudación de  la violencia en Haití ha sido la respuesta ofrecida por bandas armadas al acuerdo arribado por Caricom con el primer ministro Ariel Henry sobre la elaboración de una carta de ruta hacia la pacificación, que incluiría convocatoria a elecciones  el año entrante. 

Barbecue proclamó que los diferentes grupos armados tienen como primer objetivo derrocar al gobierno de Henry, para lo cual cuenta con el respaldo de  otros líderes pandilleros como Johnson Andrés, (Izo), Renel Destina (Ti Lapli), Vitel homme Innocent y Wilson Joseph (Lanmo San Jou).

Miles de  haitianos se desplazan desde la zona metropolitana de Puerto Príncipe hacia ciudades  de provincia  ante  el recrudecimiento de la violencia en la capital haitiana a cargo de grupos que perpetran asesinatos, secuestros y violaciones,  y que  ayer  anunciaron  que emprenderán una revolución armada.

Se admite que Haití ha estado sometido al crimen y a la delincuencia durante años, pero también queda claro que las bandas de delincuentes forman de nuevo una coalición, esta vez con el propósito de atentar contra ministros y funcionarios incluido  al presidente Ariel Henry. 

El barril de pólvora  en el lado  oeste de la frontera está a punto de estallar con el temor de que el estallido se produzca antes de que pisen suelo haitiano los primeros integrantes de la misión de pacificación, toda vez que las bandas armadas parecen  decididas a defender a sangre y fuego sus dominios.

El gobierno dominicano debería activar  todas las alarmas de vigilancia y precaución fronteriza, así como imponer estricto control migratorio ante  la agudización de la crisis haitiana. Se aconseja a las autoridades dormir con un ojo cerrado y el otro abierto.

El Nacional

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