Editorial

Paciencia y prudencia

Paciencia y prudencia

El confinamiento por la pandemia casi llega a su final con la apertura de todas las actividades económicas y sociales hasta las 11:00 de la noche y un periodo de movilidad para el retorno a los hogares hasta la 1:00 de la madrugada,  aunque  es preciso advertir que la covid-19 representa aún un peligro mortal.

La desescalada total se inicia la próxima semana con la conjuración del toque de queda y de cualquier otra restricción en la provincia La Altagracia que habrá alcanzado el 70% de vacunación de su población, lo que ocurrirá con todas las provincias que cumplan esa meta.

El presidente Luis Abinader ha dicho que el país está preparado para afrontar un posible rebrote de contagios, pero previno que la población debe aprender a convivir con la covid, para lo cual debe protegerse  y observar el protocolo de prevención.

Más de 5.3 millones de dominicanos o residentes tienen la primera dosis de vacuna y cerca de tres millones, 700 mil han completado la segunda inoculación, equivalentes a un 35% de la población, lo que coloca a República Dominicana entre las naciones con más alto porcentaje de vacunación.

Sin menoscabo de los logros alcanzados en términos de reducción de  contagios, internamientos y ocupación de  áreas de cuidados intensivos, sería aconsejable no pintar totalmente de rosado una historia que requiere un más intenso colorante de precaución.

Estados Unidos representa un buen ejemplo de lo que conllevaría echarse a correr con el primer síntoma de alivio, toda vez que esa nación confronta un rebrote pandémico al triplicarse  los casos  diarios de infecciones, a pesar de que  el 48% de su población ha sido vacunada con la segunda dosis.

En un hospital de Jacksonville, Florida, el número de pacientes ingresados por covid-19 aumentó en una semana de 16 a 134, en su mayoría no vacunados, lo que ha sido una constante en Estados Unidos, donde el promedio diario de contagio se incrementó de 13,700 el 6 de julio a más de 37 mil, el martes.

La reapertura y recuperación de la economía  es prioridad del Gobierno que procura congeniar con los esfuerzos de contención de la pandemia, pero no sería prudente acelerar el vehículo de la desescalada cuando se transita sobre peligrosas curvas de rebrotes del virus. Se recomienda paciencia y prudencia.

El Nacional