Editorial

Piedras de hambre

Piedras de hambre

Intensas lluvias sobre la región norte provocaron desbordamiento del río Yaque del Norte, cuya riada causó destrozos en las comunidades Manabao y La Ciénega, de Jarabacoa, un cuadro climático frecuente en otras partes del territorio nacional, lo que contrasta con la persistente sequía que afecta a Norteamérica, Europa y Asia.

El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) coloca en alerta a provincias o regiones a causa de precipitaciones que elevan riesgos de inundaciones o derrumbes, en tanto que la Oficina Nacional de Meteorología exhorta a la población a adoptar precauciones ante la vigencia de la temporada ciclónica.

La sequía a nivel mundial ha sido tan calamitosa que literalmente ha secado al río Rin, de Alemania, uno de los principales cauces de Europa e importante ruta del comercio, así como al rio Yangtsé, el más largo de China, lo que pone en peligro transporte y provisión de recursos para un tercio de su población.

La falta de precipitaciones ha desatado una intensa ola de calor principalmente en Europa, Asia y Estados Unidos, así como una aguda escasez de agua, lo que ha motivado que los gobiernos impongan fuerte racionamiento del líquido, al grado que en Alemania se prohíbe el uso de mangueras.

Las 36 presas que operan en territorio dominicano, 24 catalogadas como grandes embalses, tienen suficiente agua para uso doméstico, de riesgo y de generación eléctrica, clara señal de que la naturaleza ha sido generosa con República Dominicana.

El 87 % del estado de Texas, al oeste de Estados Unidos, experimenta alguna de las tres categorías de sequía más graves, como son la severa, extrema y excepcional, al grado que al secarse tradicionales caudales se han encontrado huellas de dinosaurios que datan de 113 millones de años.

En cauces secos de Europa y Asia se han encontrado restos de islas y civilizaciones de miles de años antes de la era cristiana, así como bombas de la segunda guerra mundial y, sobre todo, mentadas “piedras del hambre”, con inscripciones sobre periodos de miseria que causaron otras sequías.

Sin ocurrencia de desgracias humanas, el agua suele redituar con creces los daños que causa, por lo que se reciben como bendición los frecuentes periodos de lluvias, aunque se exhorta a la población a seguir al pie de la letra las encomiendas de Meteorología y el Centro de Operaciones de Emergencias ante posible formación o paso de ciclones y huracanes y riesgos de inundaciones y derrumbes.

El Nacional

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