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Quintaesencia

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Rafael Ciprián

La constituyente (2 de 2)

Y tiene parte de la razón. Pero resulta que somos del criterio de que estamos viviendo esas condiciones especiales, que demandan la reforma constitucional por medio de una Constituyente.

 Creemos que el presidente Abinader tiene la oportunidad y la misión histórica de impulsar la clase gobernante que esperamos. Así se podría barrer con la clase dominante anacrónica que tenemos. Vivimos un momento estelar de nuestra historia. 

Sostenemos que el presidente Abinader está en el momento para dejar su impronta gravada, como los gobernantes clásicos griegos, en el mármol imperecedero de la historia.

Para comprobar esa verdad, basta con saber que nunca habíamos tenido a un Presidente con las condiciones sociales, económicas y políticas de Abinader.

Él es un miembro destacado, y de origen, de lo mejor de la pujante burguesía dominicana. Nació de padres empresarios y políticos, que se caracterizaron por su honradez, activismo social al más alto nivel y con prestigio público.  Su Padre, don Rafael Abinader, dejó un legado positivo de servicio a la nación dominicana que nadie se ha atrevido a cuestionar.

Se destacó como economista, político, funcionario, educador y empresario. Nunca se vio involucrado en ningún acto que riñera con la ética o la moral pública. Pasó por la vida con entereza e integridad.

Y la vida lo premió con muchos años al lado de su familia. En la lucha por el bienestar del pueblo dominicano dejó claro que no tenía compromisos con los saqueadores del patrimonio público.

Como empresario, don Abinader se distinguió de los demás de su clase, porque supo separar lo público de lo privado. Desde hace tiempo, el presidente Luis Abinader tomó la antorcha encendida de su padre y ha dado muestras de que tiene plena conciencia del compromiso social asumido.

La condición de economista, político, empresario y líder de un sector avanzado de los empresarios criollos que tiene el presidente Abinader lo colocan en una posición privilegiada para realizar los cambios institucionales que necesitamos. En la semana pasada establecimos algunos de esos cambios en el orden constitucional. Y en el ámbito de las relaciones sociales de producción es mucho lo que puede lograr.

También en la creación de condiciones para mejorar la vida de la población. Puede impulsar la igualdad de oportunidades, el respeto a la institucionalidad y a los derechos fundamentales. Además, los sectores que el presidente Abinader representa esperan los cambios que les permitan convertirse en clase gobernante de la nación.

Y la Asamblea Constituyente puede darles al presidente Abinader y a su partido la oportunidad de superar la pobreza real, la corrupción pública y el bajo nivel académico. El pandero está en buenas manos con el presidente Abinader.

Por: Rafael Ciprián [email protected]

El Nacional

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