No todos los que te aplauden quieren verte avanzar más que ellos. Como reza una frase del escritor Juan Ruiz de Alarcón: “No hay enemigo peor que el que trae rostro de amigo”. En algunos casos, detrás del apoyo, las palabras bonitas y la celebración de tus logros, se juega internamente una carrera silenciosa en la que tú ni siquiera sabías que estabas participando.
En una amistad, esta es una dinámica en la que una persona puede verse en la posición de evaluar y atribuirse su propio valor en función de los logros, la apariencia o el estatus del otro, muchas veces bajo creencias como “debo ser mejor que los demás para…”, “si gano, entonces soy suficiente”, entre otras, pero sin expresarlo de manera abierta.
Así lo explica la psicoterapeuta Sarah Sing, quien destaca que, en las amistades, esto puede manifestarse como una rivalidad implícita donde existe el deseo de igualar o superar al otro. “Detrás de estos comportamientos, con frecuencia se pueden observar baja autoestima, inseguridades, envidia, miedo y distorsiones cognitivas, entre otros”.
La competencia dentro de una amistad, a veces, se esconde en pequeños comentarios o en reacciones frías. Entonces, ¿Cómo reconocer cuándo una amistad ha cruzado esa línea invisible? Estas son algunas de las señales más comunes de que un amigo podría estar compitiendo contigo de forma pasiva, según la psicóloga Sing:
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* Tu amigo constantemente minimiza tus logros o cambia el tema cuando compartes algo positivo; por ejemplo: “eso es facilísimo, yo lo hubiese hecho más rápido”.
* Te responde de manera ambigua, con poca o ninguna alegría ante tus éxitos.
* Realiza comparaciones de manera frecuente al momento de compartir alguna experiencia.
* Te imita constantemente al mismo tiempo que te hace críticas, incluso cuando lo que compartes es algo positivo.

Este tipo de dinámica afecta a ambos en la relación de amistad. En el caso del amigo que genera la competencia, “lo que hace es alimentar sus inseguridades, envidia, miedo, ansiedad, baja autoestima y distorsiones cognitivas; además, afecta sus vínculos interpersonales, ya que, en el momento en que la otra persona empieza a notar lo incómodo que es estar dentro de la relación, puede comenzar a alejarse como solución al malestar”, dice la especialista.
En cuanto a la persona que recibe esa competencia, explicó que, puede generar ansiedad y cuestionamientos sobre su autoestima debido a la constante crítica, invalidación y minimización.
Para manejar la situación, en la mayoría de los casos, es fundamental hacer visibles nuestros límites: establecer qué negociamos y qué no dentro de la relación, sin justificar la conducta competitiva con un “él/ella es así”. “Es esperado que, al momento de hacer visibles los límites, surjan los conflictos necesarios para que la amistad pueda transformarse en lo que ambas partes permitan: una amistad saludable o la ausencia de esta. Evitar los conflictos solo crea más conflictos, sobre todo donde ya los hay”, sostuvo.
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Cambios y relaciones más sanas
En caso de querer tomar distancia, la terapeuta afirma que esto puede ser un poco difícil, debido a la historia compartida que existe, así como el cariño que se tiene y la costumbre de la amistad. «Sin embargo, en caso de que no exista la apertura al cambio y observes que el vinculo tiene un costo muy grande para poder sostenerse, es un buen momento para explorar cuales son las opciones disponibles para ti en cuanto esta amistad».
Finalmente, Sarah Sig, señaló que, fomentar vínculos saludables implica desarrollar una buena autoestima y regulación emocional, «comunicarte de forma asertiva, establecer límites claros y buscar vínculos donde exista reciprocidad y apoyo mutuo». Recomendó, evitar la comparación constante, elegir conscientemente relaciones que aporten bienestar, manejar los conflictos con respeto y apertura en vez de evitarlos.

