Cuando la revolución entra en su aniversario 61, la embajadora norteamericana visita la zona colonial, centro neurálgico de la lucha armada. Se buscó aprovechar a los espacios noticiosos para difundir lo que podría ser una nueva cara de los norteamericanos.
Paseando sin escoltas visibles, acompañada por el ministro de Turismo podría ser una postal de buenas intenciones, pero el recuerdo de la revolución y la posterior intervención militar de los Estados Unidos no se borra con 61 años a rastras.
La embajadora sabe de meta mensajes y de crear relaciones públicas. Conoce el terreno para dar los pasos que correspondan al llevar la idea de querer congelar la memoria histórica en lo que fue la intervención norteamericana del 1965.
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El golpe de Estado al profesor Juan Bosch fue dado por militares abiertamente simpatizantes de los Estados Unidos. Cercenaron de un bayonetazo los deseos de libertad de los dominicanos.
Las columnas sobre las que se edificó el golpe de Estado fueron la acción de militares respaldados por los Estados Unidos, y la posición cómplice de la iglesia católica a través de las manifestaciones de reafirmación cristiana.
El fraccionamiento del ejército y las protestas populares calaron en la solución de retorno a la Constitución sin elecciones, originándose un baño de sangre que tocó a todos los dominicanos.
Fue odiosa la intervención militar de los Estados Unidos, donde la Organización de Estados Americanos cometió la barbaridad de dar su apoyo a las tropas que pisotearon el territorio y ser marioneta dirigiendo una Fuerza Interamericana de Paz.
Los hechos históricos de la revolución y la lucha contra el interventor no se pueden maquillar con unas horas de sol en el casco colonial. El sentimiento patriótico nacional está por encima de los creadores de imagen y los que quieren ocultar datos históricos.
La embajadora es bienvenida en el país, y tiene el derecho de visitar a todos los sectores nacionales, pero aclarando la acción de ver la geopolítica como una tarde de entretenimiento, donde se quieren ocultar responsabilidades con el pasado y el presente.
El Golpe de Estado al profesor Bosch fue un escollo que el país no pudo superar por muchos años. La intervención militar norteamericana dio paso al gobierno del presidente Joaquín Balaguer, donde se violaron los derechos humanos y la institucionalidad.
Manuel Hernández Villeta

