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Coraje en Medio Ambiente

Coraje en Medio Ambiente

Manuel Fermín

Hay un desorden en la custodia de la vida ambiental de nuestro país, que lo predispone a los mayores peligros para la existencia misma de las generaciones de dominicanos del porvenir. Con cada gobierno que pasa se agudiza más porque llega menos gente con coraje y responsabilidad para defender los recursos naturales.

Faltan ministros auténticos que no actúen por complacencia y/o tolerancia política ni sobornos indecentes, para llevar a cabo las tareas de protección y sanción que tenemos que emprender para que se respete la ley que vela por su cuidado.

Se necesita de quien ejerce el poder energía y determinación, que comprenda que solo actuando con todo el rigor en el cumplimiento de las normas, se puede conciliar el hoy con el mañana; que posea la autoridad moral para exigir su respeto; que tenga el arrojo para aplicarla, con la visión de futuro y la competencia y eficacia necesarias.

Pero que vaya a luchar de verdad, que genere confianza por su honradez y disposición de servir a la nación, sin tener que manipular estadísticas ni informaciones para sacar provecho político personal o de su partido.

Es desalentador ver cómo se consumen nuestros ríos, arroyos, cañadas y drenajes naturales cargados de basura y aguas negras, por una tolerancia inexplicable de las autoridades nacionales que por décadas han permitido tales atropellos.

Asimismo todas nuestras “áreas protegidas” y “zonas vedadas” invadidas; las montañas saqueadas, vertidos tóxicos al mar y fuentes pluviales; vertederos improvisados, deterioro de parques nacionales; extinción de especies faunísticas y florísticas; suelos degradados y empobrecidos; pérdida de tierras fértiles por un “urbanismo” de alto lucro; pero más: las enormes dificultades que nos crea abrir las puertas a una migración haitiana desintegradora y letal empeñada en devastar el bosque dominicano como lo ha hecho en su país.

Y todo indica que no supone un desafío para el Gobierno interesado solo en aburrirnos con palabras. Solo nos salva el entusiasmo que tengan los ciudadanos para exigir medidas restrictivas.

Manuel Fermín

Manuel Fermín