Editorial

El rol del Estado

El rol del Estado

El rol del Estado, disminuido por la promoción de políticas neoliberales impulsadas por los gobiernos de Ronald Reagan, en Estados Unidos, y Margaret Thatcher, en el Reino Unido, amerita ser revisado en medio de la crisis económica derivada de la pandemia de la covid-19.


Conforme a planteamientos de esos fenecidos líderes conservadores, el Estado no debería tener incidencia en el mercado ni en las relaciones entre los diferentes sectores sociales o económicos, porque su rol debería limitarse al tutelaje de reglas, códigos o leyes o arbitraje de conflictos.


El programa de asistencia económica por 1.9 billones de dólares impulsado por la Administración del presidente Joe Biden, ha sido el factor esencial para la recuperación de la economía de Estados Unidos, diezmada por la pandemia, y ha marcado el comienzo del fin de la doctrina de Reagan y Thatcher.


En República Dominicana, el Gobierno asumió endeudamiento por más de seis mil millones de dólares para afrontar la afectación económica del coronavirus y financiar subsidios de desempleo a más de un millón de trabajadores suspendidos y asistir a miles de familias agobiadas por la crisis económica.


El Banco Central ha provisto liquidez por más de 215 mil millones de pesos, lo que ha permitido al sector de intermediación financiara colocar préstamos por $192,431 millones a más de 90 mil empresas y hogares, incluidos 44 mil millones a Mipymes, además de viabilizar créditos por 622.4 millones de dólares.


Puede afirmarse que “el mercado” no resistió los embates de la crisis ni pudo sobrellevar su afectación, por lo que se requirió la asistencia del Estado que ha tenido que endeudarse para cumplir con su rol de cirineo de la economía y de sus agentes.


El presidente Biden inaugura, con el respaldo de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y del Fondo Monetario Internacional (FMI), una nueva era basada en la fortaleza económica y alta influencia social del Estado, para lo cual se requiere una nueva visión sobre la fiscalidad, cuyo peso mayor debe recaer sobre los entes corporativos que obtienen mayor rentabilidad.


Cuando aquí se hable de fiscalidad, deberá resaltarse que la presión fiscal es apenas de un 13.5% en proporción al PIB, que la media latinoamericana es de 22.9% y que la penosa experiencia de Colombia debería servir para desalentar cualquier intento de imponer un esquema tributario basado en inequidad fiscal.

El Nacional