Editorial

Histórico documento

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Con la autoridad y calidad que les concede su condición de mandatarios democráticos, los presidentes de República Dominicana, Panamá y Costa Rica reclaman de la comunidad internacional acciones urgentes para lograr en Haití el desarme y pacificación, creación de empleos y recuperación de las cuencas hidrográficas.

Luis Abinader, Laurentino Cohen y Carlos Alvarado Quesada, firmaron en  Ciudad de Panamá una declaración conjunta en la que plantean vías expeditas para abordar la crisis haitiana que ha sido definida por el secretario de Estado de Estados Unidos como “insostenible”.

Los jefes de Estado, que integraron una Alianza para el Desarrollo en Democracia, advierten que para la celebración de elecciones libres y transparentes en Haití se requiere previamente  que la comunidad internacional promueva el desarme, pacificación y fortalecimiento de la seguridad.

No se recuerda  de la redacción de un documento regional o mundial con un contenido tan preciso y contundente sobre las vías de soluciones a nivel económico, político y social que deberían encaminarse para  afrontar el drama haitiano.

Haití está sumido en una dilatada y profunda crisis política y de gobernabilidad, con el colapso de sus instituciones básicas, incluido poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, con la mayor parte del territorio controlado por bandas armadas, una de las cuales secuestro a 16 misioneros estadounidense y uno canadiense.

Esa empobrecida nación fue objeto de una intervención militar bajo el ropaje de Misión de Naciones Unidas para la Estabilización (Minustah), que se prolongó  por 13 años, después de otra intervención extranjera en 2004 que derrocó al presidente Jean Bertrand Aristide. Lo más relevante de esa ocupación fue  una epidemia de cólera.

Abinader, Cohen y Alvarado  proponen la ejecución de un plan para el desarrollo y construcción de infraestructura pública, que genere empleo y mejore la calidad de vida, y un programa para reforestar y restaurar los ecosistemas en Haití, lo que requiere de recursos financieros y no  de armamentos.

Ese histórico documento  va dirigido a Estados Unidos, Canadá, Unión Europea y otras metrópolis  con calidad de donantes, emplazadas hoy a  acudir  en auxilio de Haití por tres presidentes democráticos que hablan en nombre de todos los pueblos oprimidos del mundo.

El Nacional

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