Lo revelado por el ministro de la Presidencia, de que cada incremento de US$10 en el precio del barril de petróleo supone un costo adicional de US$763 millones anuales para la factura energética, obliga al Gobierno a reducir drásticamente el gasto público en vez de suministrar calmantes que no alcanzan a aliviar el riesgo de crisis fiscal.
La cotización del crudo de referencia (WTI) se mantuvo ayer por encima de los cien dólares (US$101.79), impulsado por el intercambio de amenazas entre Estados Unidos e Irán, de reanudar las hostilidades en el cerrado estrecho de Ormuz.
El cálculo del ministro José Ignacio Paliza sobre el aumento en la factura petrolera, precisa advertir que la programación de reducción en el gasto resulta insuficiente para afrontar la presión fiscal, con el agravante de que la mayoría de las fuentes identificadas resultan imprecisas.
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Entre las medidas con las cuales el Gobierno procura recaudar alrededor de 40 mil millones de pesos, figura la reducción en un 50 % del presupuesto destinado a los partidos políticos, sin que se tenga certeza de que tan polémica iniciativa contaría con el aval de la oposición
Aunque esa reducción también involucraría al Partido Revolucionario Moderno (PRM), esa organización no resultaría tan afectada dada su condición de partido con acceso directo a las mieles del poder, por lo que esa medida atentaría contra el principio de igualdad partidaria.
Otro recorte afectaría al presupuesto oficial destinado a la publicidad, lo que también debería aplicarse con sentido de transparencia y equidad, porque prevalece el temor de que no todos los medios serían tratados con la misma vara, lo cual obraría contra la independencia y pluralidad de la prensa tradicional y medios emergentes.
El ajuste se centraría en la disminución de gastos operativos no prioritarios, incluyendo la limitación en la adquisición de vehículos, racionalización del combustible y reducción de viáticos y pasajes, pero en ningún caso se estimaron las partidas que se ahorraría el Gobierno.
Hay razones para temer que ese difuso proyecto de austeridad no alcance para recaudar 40 mil millones, por lo que todo apunta a que el déficit fiscal sería el recipiente principal del financiamiento del aumento en los precios del petróleo, que es lo mismo que decir, mayor endeudamiento.

