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Luces y sombras en política exterior RD

Luces y sombras en política exterior RD

Luces y sombras

Soy el primero en reconocer que la formulación de la política exterior del gobierno de Luis Abinader ha cambiado sustancialmente en relación a Haití, en términos positivos, pero los conceptos y enunciados deben ser seguidos por acciones consistentes de política interior en respaldo de la política exterior.

El muro o valla, en ese sentido, constituye el mensaje más poderoso y creíble, a la vez el que goza de mayor respaldo popular. Sería una obra histórica. La política exterior no declarada que se seguía frente a la comunidad internacional y los organismos multilaterales en relación a Haití, era asumir, sin poder hacerlo, el rol de Estado Pivote y zona de amortiguamiento.

Abinader fue el primer presidente que dijo públicamente: Haití “es un Estado inviable” al tiempo que reafirmó: “no hay solución dominicana a sus problemas ”.

Después su gobierno planteó que la solución debía venir por vía de un compromiso serio de la comunidad internacional para rescatar y reconstruir Haití en Haití, nunca en República Dominicana.

Fue enérgico denunciando las inconsecuencias del Consejo de Seguridad de la ONU, rechazó el Plan Contingencia sobre Flujos Masivos de Migración, del Instituto Nacional de Migración, elaborado durante el gobierno anterior-aunque no oficialmente, como era de rigor-, pero no termina de rechazar el anexo del Acuerdo de Precheking con EEUU, que es la cola del alacrán.

Pero hay otros aspectos de la política exterior de gobierno de Abinader que preocupan: los organismos internacionales se extralimitan; el manejo del asunto del canal sobre el río Dajabón fue lamentable; y el acuerdo de límites con Holanda viola la Constitución, afecta el interés nacional y cede áreas marítimas que en buen derecho nos pertenecen.

Junto al importante cambio de política frente a Haití y la Comunidad Internacional, enunciado por el gobierno de  Abinader, se prometió, además, que se ejecutaría un programa de acciones-detener el paritorio haitiano, nacionalizar trabajo, mecanización agricultura-, que hoy está pendiente de concreción, pero que urge.

Luces y sombras en política
Luces y sombras en política

De todos modos, los eventos violentos en Haití y la región están demostrando que “la solución dominicana” es inviable aquí, y mucho más allá; que el sueño de dominio insular y creación del tercer espacio, para empresarios y empresaurios, es en realidad una gran tontería; y que apremia cambiar esa fracasado esquema.

Tengo años advirtiendo que si no nos comportamos como Estado no

se tratarán peor que una colonia: funcionarios de los organismos internacionales y ciertas embajadas se sienten procónsules, cuando ven cuan complacientes son muchos dirigentes dominicanos del sector público y privado, y cuan débil se muestra el proyecto nacional.

Otro aspecto que demanda mayor y mejor definición del gobierno y la Cancillería dominicana, es la política de afirmar y defender la democracia en la región.

Recordemos que recientemente los dominicanos estuvimos a un tris de perder el orden democrático y la paz nacional. Por tanto, no es posible que condenemos enérgicamente las truculencias dictatoriales de Daniel Ortega, y que se siga asumiendo una indiferencia penosa frente a lo que acontece en Cuba y Venezuela.

Diríase que Ortega está escribiendo por entregas el Manual del Perfecto Dictador Latinoamericano: todos los días aporta algo nuevo al repertorio de desmanes antidemocráticos. ¿Quién diría que terminaría superando la tradición Somoza?.

Claro, nadie se confunda: se siente apoyado en el continente y el mundo, y está comprometido en un desafío descarnado de entronizar una tiranía pura y dura.

El país debe considerar abrir un canal con Taiwán

Nadie tenga dudas: lo que hace Ortega en Nicaragua- aplastar todo vestigio de oposición- está dentro de los planes totalitarios que se trazan desde el régimen de La Habana para todo el continente; y cuenta con el respaldo de los rivales extracontinentales de EEUU.

El régimen dictatorial cubano pudo reunirse y pactar una “salida a lo vietnamita” con el presidente Obama y los secretarios  Clinton y Kerry, pero ahora no acepta reunirse ni mucho menos pactar transición a la democracia y la libertad con sus compatriotas de la otra Cuba-la del exilio, el presidio y la disidencia-, que para ellos no son más que “gusanos” y “mercenarios”.

!Así no! Algunos poderes fácticos en  RD, tienen una visión estrecha y mezquina, cuando se habla de la apertura de Cuba a la democracia y la economía de mercado. Entienden que nos perjudicaría. Creo que es todo lo contrario: la integración de las Antillas hispanohablantes sería un gran proyecto continental, que lo imponen las circunstancias mundiales.

Por: Pelegrín Castillo Semán

El Nacional

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