Opinión Editorial

Tugurios y carniceros

Tugurios y carniceros

Angélica Gerardín, de 32 años, falleció durante un procedimiento de liposucción en un centro estético de Santiago, que operaba sin habilitación vigente, y Anyeli Meliza, de 27, falleció en otro establecimiento de ese tipo en Santo Domingo, su familia denunció que su cuerpo fue trasladado a otro centro y luego a una funeraria sin notificarle de inmediato.

La Sociedad de Cirujanos Plásticos ha señalado que la mayoría de casos de fallecimientos, que incluye tres acaecidos en 2025, ocurre en clínicas no autorizadas o con cirujanos no certificados, pero es evidente que las autoridades  actúan de manera reactiva ante esas irregularidades.

Aunque no se cuantifica el número de pacientes que han sufrido lesiones o mutilaciones atribuidas a cirugías o procedimientos estéticos practicados en centros carentes de habilitación y falta de galenos  certificados, es claro que representan cifras significativas.

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Se estima que en el país se realizan entre 60 y 65 mil cirugías estéticas al año, lo que convierte a República Dominicana en el primero en Centroamérica y el Caribe y segundo en Latinoamérica en número de ese tipo de intervenciones quirúrgicas, estadísticas que obligan al ministerio de Salud Pública a poner más atención al asunto.

Aquí operan modernos centros con calificados cirujanos plásticos, lo que contribuye a desarrollar un turismo de salud que atrae a miles de visitantes, pero también muchos tugurios ofertan servicios de medicina estética que se convierten en centros de muerte o mutilaciones.

Se ha dicho que el Ministerio de Salud ha certificado a 291  cirujanos plásticos, 73 establecimiento médicos y 38 casas de recuperación, pero aun así prevalece una especie de peligroso arrabal operado por carnicerías y carniceros.

Se requiere con urgencia que  el Ministerio de Salud realice una auditoría que abarque a todos los centros de cirugía estética, así como a los médicos habilitados para ejercer en esa especialidad, a los fines también de identificar los lugares donde se ejerce de manera ilegal y proceder a su inmediata clausura.

La Sociedad de Cirugía Plastica y el Ministerio de Salud deberían aunar esfuerzo para conjurar el ejercicio ilegal o la mala práctica en procedimientos  estéticos realizados por médicos sin certificación oficial en cuchitriles donde se pone en riesgo la  vida de  decenas de mujeres. Esa sería la mejor manera de salvaguardar   la integridad de los pacientes y el buen crédito de los auténticos cirujanos plásticos.

El Nacional

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