El acueducto de Horacio
—Esa bola, esa bola—, gritaban los niños (yo estaba ahí) cuando algún batazo jugando béisbol, cruzaba la pared del oratorio y colegio Don Bosco, cayendo en el tanque del acueducto, ubicado detrás del centro juvenil y educativo, chillidos que buscaban afanosamente, ver si alguien en ese lugar se dignaba en devolver la pelota al campo […]
